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Fases de los movimientos cíclicos de la Bolsa

En mi experiencia, cada movimiento cíclico que se produce en la Bolsa (bien sea de las acciones, empréstitos, materias primas o metales preciosos; es decir, cualquier mercado en el que pueda especularse) se compone de tres fases:
  1. Corrección.
  2. Adaptación o acompañamiento.
  3. Exageración.
Tomemos por ejemplo un movimiento ascendente tras una tercera fase del movimiento de baja. Durante la primera nueva fase la cotización (que había caído muy baja) es corregida y situada a un nivel en cierto modo realista y justificado. En la segunda fase se desarrolla la cotización de manera paralela a los acontecimientos actuantes.

Si son desfavorables al artículo en cuestión, la cotización retrocede de nuevo, justificadamente. Si los acontecimientos son positivos se ven acompañados por un movimiento ascendente de la cotización. En un determinado punto de la segunda fase, existe el peligro de que, favorecida por nuevos acontecimientos positivos, se pase de inmediato a la tercera fase. En esta fase del mercado en que se quiere comprar todo, el bull market, las cotizaciones saltan hacia arriba de hora en hora. Las cotizaciones y el estado de ánimo ascienden por mutua influencia. Las cotizaciones en alza producen estados de ánimo en los que todo se ve de color rosa, y esto hace que las cotizaciones suban de nuevo. Las cotizaciones dejan de tener significado y están determinadas exclusivamente por la histeria colectiva.
Sir Isaac Newton, quien ya he dicho que fue un especulador apasionado que perdió todo su dinero en una repentina crisis de la Bolsa londinense, dijo cuando se hallaba en tal estado de ánimo:
«Puedo calcular al centímetro y al segundo las órbitas de los cuerpos celestes, pero soy absolutamente incapaz de predecir hasta dónde puede arrastrar la cotización de la Bolsa una multitud histérica».
En un movimiento cíclico a la baja, las bajas cotizaciones en la tercera fase producen un negro pesimismo que, a su vez, presiona a la baja sobre los precios, y las cotizaciones caen como hojas en otoño. Estas olas, a la baja o al alza, duran hasta que una sacudida psíquica rompe el ciclo en cualquier dirección. Cuando no llega esa sacudida, aunque existan argumentos en favor de un cambio de dirección de las cotizaciones, esta última fase, puramente psicológica, se desarrolla con mayor lentitud. Un buen día la tendencia del mercado cambia de signo sin ninguna razón externa que lo justifique, y causando una gran sorpresa no sólo entre el público sino también entre los expertos que no estaban preparados para ello.
Seguidamente, comienza el movimiento cíclico contrario (en nuestro caso la corrección, adaptación y exageración de un movimiento a la baja). En esta eterna rotación de la Bolsa, como en la naturaleza, la bajamar sigue a la pleamar.

Sobre la forma correcta de especular en cada fase

¿Cómo debe comportarse el especulador en esas tres fases de cada ciclo?
La lógica de la bolsa es compleja, pero en la tercera, es decir, en la de exageración, el bolsista que juegue a la baja debe comprar y no asustarse si los precios siguen descendiendo. Como los agentes solían decir en la antigua Bolsa de cereales de Budapest,
«Quien no compra el trigo cuando baja, no podrá tenerlo cuando suba».
En la primera fase del movimiento al alza se debe seguir comprando, puesto que se ha superado el punto de máxima caída. En la segunda fase hay que limitarse a ser espectador, dejarse llevar con pasividad por el movimiento e irse preparando anímicamente para saltar del mercado durante la tercera fase de euforia generalizada.

Naturalmente, resulta muy difícil para el especulador ir contra la tercera fase de exageración a la baja, es decir, actuar contra el consenso general y seguir comprando cuando los colegas, los medios de información y los expertos aconsejan vender (o viceversa). Incluso los que conocen esta teoría y quieren seguirla cambian su opinión en el último momento, bajo la presión de la psicosis colectiva, y se dicen: «Teóricamente debería seguir adelante, pero esta vez la situación es distinta».

Más tarde queda claro que también en esta ocasión lo mejor hubiera sido actuar contra el movimiento cíclico. Hay que estar muy bien entrenado, ser frío e incluso cínico para escapar a la histeria colectiva. ¡Pero ésta es la condición sine qua non para conseguir el éxito!

La mayoría la forman los perdedores. El especulador debe tener audacia, tenacidad y sabiduría. Naturalmente que ahora surge la pregunta de cómo se puede saber en qué fase se encuentra uno.

Para ello no hay libros de texto, como tampoco existe una especulación perfecta, con el éxito garantizado al cien por cien. No existe ningún método que pueda aplicarse a ciegas.